II Carta Pastoral - Ecclesia Christi - Sobre el Autentico Espíritu del Concilio Vaticano II
II Carta Pastoral
Ecclesia Christi
Sobre el Autentico Espíritu del Concilio Vaticano II
Nos,
Mauricio
Por la
Gracia de Dios
Obispo
de la Iglesia Católica
A los
Fieles Incardinados y al Clero
Gracia
y Paz en Cristo, Señor.
PROEMIO
1 - La
Iglesia de Cristo, que de él toma nombre, gracia y poder (1), aunque […] no
tiene una finalidad primordialmente terrena, no puede, sin embargo,
desinteresarse en su camino de los problemas relativos a las cosas temporales,
ni las dificultades que de estas surgen […]. Sabe que, iluminando a los hombres
con la Luz de Cristo, hace que los hombres se conozcan mejor a sí mismos.
Porque los lleva a comprender su propio ser, su propia gran dignidad, y el fin
que debe buscar (2).
2- La
Iglesia asiste en nuestros días a una grave crisis de la humanidad […] tiene
ante sí misiones inmensas, como en las épocas más trágicas de la historia. Lo
que se exige hoy de la Iglesia es que infunda en las venas de la humanidad
actual la virtud perenne, vital y divina del Evangelio. La humanidad alardea de
sus recientes conquistas en el campo científico y técnico, pero sufre también
las consecuencias de un orden temporal que algunos han querido organizar
prescindiendo de Dios. […] De aquí surgen la indiferencia por los bienes
intemporales, el afán desordenado por los placeres de la tierra […] un hecho
verdaderamente desconcertante, cual es la existencia de un ateísmo militante
que ha invadido ya a muchos pueblos (3).
3 -
Después de Reflexionar y de consultar prudentemente, de haber incursionado en
los Documentos del Pastoral Concilio Ecuménico Vaticano II, hemos creído no
solo oportuno, sino de manera necesaria, tomar la palabra y dirigir esta,
Nuestra Segunda Carta Pastoral, conscientes de la situación actual en que se
sumerge no poca porción de la Santa Iglesia en medio de los crecientes debates
sobre la autenticidad o no autenticidad de la Letra del Concilio. No podemos
negar los abismales abusos que han hecho no pocos Hermanos en el Episcopado
ante la - puesta al día - o aggiornamento -, cuyas consecuencias se han
sucedido a lo largo de 50 años, unas para bien de toda la Iglesia, y, sin
embargo, no podemos negar las negativas que han arrastrado a no pocos a la
creciente incógnita sobre ¿Cuál es la autentica mente de los Padres del
Concilio? Por encima de un desmedido y manipulable - espíritu del Concilio -,
del que se han valido con saña para atacar a la Santa Iglesia desde adentro.
4 - El
Reparador de la salvación humana, Jesucristo, quien antes de subir a los
cielos, ordenó a sus Apóstoles predicar el Evangelio a todas las gentes, les
hizo también como apoyo y garantía de su Misión, la consoladora promesa: -
Mirad que yo estoy con vosotros todos los días hasta la consumación de los
siglos – (4). Desde entonces, - la Esposa de Cristo se ha mostrado en todo su
esplendor como Maestra de Verdad y administradora de la Salvación - (5). Es por
ello, que la Iglesia debe permanecer - siempre idéntica a sí misma, fiel a la
imagen divina que le imprimiera en su rostro el divino Esposo, que la ama y la
protege, Cristo Jesús – (6).
VENERABLES
CONCILIOS
5 - Han
sido XXI los Grandes Concilios que la Santa Madre Iglesia ha promulgado con la
plenitud de su Autoridad que no es otra sino la de Cristo, por el Auxilio del
Paráclito prometido y recibido por el Colegio de los Apóstoles en Pentecostés,
cuyo signo indeleble es la imperiosa necesidad de - afirmar la continuidad del
Magisterio Eclesiástico […] teniendo siempre en cuenta las desviaciones, las
exigencias y las circunstancias [de cada época en medio de las cuales se han
vivido]. El gran problema planteado al
mundo, desde hace dos mil años, subsiste inmutable. Cristo, radiante siempre en
el centro de la historia y de la vida; los hombres, o están con El y con su
Iglesia, y en tal caso gozan de la luz, de la bondad, del orden y de la paz, o
bien están sin El o contra El, y deliberadamente contra su Iglesia: se toman
motivos de confusión, causando asperezas en las relaciones humanas […]. Los
Concilios Ecuménicos, siempre que se reúnen, son celebración solemne de la
unión de Cristo y de su Iglesia - (7).
INTENCION
DEL CONCILIO:
CUSTODIAR
LA VERDAD REVELADA
6 -
Ante todo es necesario que la Iglesia no se aparte del Sacro Testimonio de la
Verdad, recibido de los Padres (8). - Poniendo la totalidad de la - confianza
en la virtud del Espíritu de Dios prometido a la Iglesia - (9). Deber ser
siempre el supremo interés de los Obispos, Sucesores de los Apóstoles, - que el
Sagrado Deposito de la Doctrina cristiana sea custodiado y enseñado en forma
cada vez más eficaz. Doctrina que comprende al hombre entero, compuesto de alma
y cuerpo; y que, a nosotros, peregrinos sobre esta tierra, nos manda dirigirnos
hacia la Patria Celestial (10).
7 -
Siempre, la Iglesia ha de prevalecer en sintonía perenne entre la enseñanza de
los siglos pasados y la intervención Pastoral a las épocas contemporáneas,
adaptando la Proclamación del Evangelio a las exigencias del razonamiento
humano, sin olvidar ni mucho menos traicionar su esencia y su misión
divinamente confiada. Lo que el mismo Concilio esperaba y con él, los la misma
expectativa de los Padres Conciliares, de los fieles dispersos por todas las
naciones, es la transmisión - pura e íntegra, sin atenuaciones ni
deformaciones, la Doctrina que durante veinte siglos, a pesar de dificultades y
de luchas, se ha convertido en patrimonio común de los hombres […] la adhesión
renovada, serena y tranquila de todas la enseñanzas de la Iglesia, en su
integridad y precisión, tal como resplandecen en las Actas Conciliares de
Trento y del [Concilio] Vaticano I (11).
8 -
Podemos preguntarnos entonces con total justicia: ¿En qué momento se perdió el
hilo de la continuidad? ¿En qué momento han contrapuesto el Magisterio contra
sí mismo? A poco más de cincuenta años de la clausura del Pastoral Concilio
Ecuménico Vaticano II, podemos hacer una retrospectiva comparación y un
exhaustivo juicio para contemplar, que entre la letra y la practica existe una
brecha que parece cada vez más abierta y contrapuesta. Y ciertamente, una casa
no puede subsistir dividida contra sí misma (12).
LA
TRADICION ININTERUMPIDA:
CONTINUIDAD
ORGANICA DE LA IGLESIA
9 - Corremos
el riesgo de tajar en una nueva concepción de fe, en crear un parteaguas
innecesario entre el antes y el después, lo que llaman o se obstinan en llamar
- pasado obsoleto - o en sentido peyorativo, que a entrada es una redundancia,
porque la Iglesia misma es una Tradición ininterrumpida desde Jesucristo a sus
Apóstoles y por ellos a sus Sucesores: los Obispos. Ver a la Tradición de la
Iglesia como la - vida muerta de los creyentes -, es atentar impetuosamente
contra la esencia misma que sostiene un todo, porque la Tradición esta
vivificada por la Acción ininterrumpida del Espíritu Santo que siga actuando en
la Iglesia y para la Iglesia hasta el Final de los Tiempos. Y hoy podemos
afirmar que es sumamente - evidente como nunca que la verdad del Señor
permanece para siempre - (13). La Tradición, es la comunión en el tiempo, por
ello, es que la - Iglesia, no sólo se
extiende a todos los creyentes de un momento histórico determinado, sino que
abarca también todos los tiempos y a todas las generaciones […] Por
consiguiente, tenemos una doble universalidad: la universalidad sincrónica -
estamos unidos con los creyentes en todas las partes del mundo - y también una
universalidad diacrónica, es decir: todos los tiempos nos pertenecen; también
los creyentes del pasado y los creyentes del futuro forman con nosotros una
única gran comunión […] la Tradición es la continuidad orgánica de la Iglesia,
templo santo de Dios Padre, edificado sobre el cimiento de los Apóstoles y
mantenido en pie por la piedra angular, Cristo, mediante la acción vivificante
del Espíritu Santo […] Gracias a la Tradición, garantizada por el ministerio de
los Apóstoles y de sus sucesores, el agua de la vida que brotó del costado de
Cristo y su sangre saludable llegan a las mujeres y a los hombres de todos los
tiempos. Así, la Tradición es la presencia permanente del Salvador que viene
para encontrarse con nosotros, para redimirnos y santificarnos en el Espíritu
mediante el ministerio de su Iglesia, para gloria del Padre - (14).
10 - La
continuidad no es simplemente una dimensión lógica, racional o histórica, es
mucho más que eso: es una continuidad espiritual en la que el mismo y único
Pueblo de Dios camina unido, dócil a las indicaciones del Espíritu (15). - Los documentos del Concilio Vaticano II, a los que es necesario volver,
liberándolos de una masa de publicaciones que a menudo en lugar de darlos a
conocer los han ocultado, son, incluso para nuestro tiempo, una brújula que
permite a la barca de la Iglesia avanzar mar adentro, en medio de tempestades o
de ondas serenas y tranquilas, para navegar segura y llegar a la meta […] Si
miramos al concilio ecuménico Vaticano II, vemos que en aquel momento del camino
de la Iglesia no existían errores particulares de fe que se debían corregir o
condenar, ni había cuestiones específicas de doctrina o de disciplina por
clarificar - (16).
CONCEPCION
SEPARATISTA DEL MAGISTERIO
11
– No podemos comprender un Concilio deslindado del anterior, especialmente, no
se puede concebir un solo Concilio por encima de Veinte Sacros y Grandes
Concilios que han forjado el Deposito de la Fe, interpretando y definiendo la
Doctrina inmutable que ha de creer con toda Firmeza la Santa Iglesia extendida
por toda la Tierra. - En la historia de la Iglesia, como pienso que sabéis,
varios concilios precedieron al Vaticano II. Por lo general, estas grandes
Asambleas eclesiales fueron convocadas para definir elementos fundamentales de
la fe, sobre todo corrigiendo errores que la ponían en peligro. Pensemos en el
concilio de Nicea en el año 325, para combatir la herejía arriana y reafirmar
con claridad la divinidad de Jesús Hijo unigénito de Dios Padre; o en el de
Éfeso, del año 431, que definió a María como Madre de Dios; en el de
Calcedonia, del año 451, que afirmó la única persona de Cristo en dos
naturalezas, la naturaleza divina y la humana. Para acercarnos más a nosotros,
tenemos que mencionar el concilio de Trento, en el siglo XVI, que clarificó
puntos esenciales de la doctrina católica ante la Reforma protestante; o bien
el Vaticano I, que comenzó a reflexionar sobre varias temáticas, pero que sólo
tuvo tiempo de emanar dos documentos, uno sobre el conocimiento de Dios, la
revelación, la fe y las relaciones con la razón, y el otro sobre el primado del
Papa y la infalibilidad, porque fue interrumpido por la ocupación de Roma en
septiembre de 1870 - (17).
12
– Hoy vemos, de un modo inaudito el recuerdo de las palabras de San Basilio en
la conclusión del Concilio de Nicea: - El grito ronco de los que por la
discordia se alzan unos contra otros, las charlas incomprensibles, el ruido
confuso de los gritos ininterrumpidos ha llenado ya casi toda la Iglesia, tergiversando,
por exceso o por defecto, la recta doctrina de la fe… - (18). A la vista,
parecería que el propio Concilio ha venido a relativizar la fe entre las
concepciones ideológicas y las adaptaciones al gran reto de la Evangelización,
es aquí donde contemplamos la prepotencia de los aires - renovadores - que
suponen hoy como ayer, las nuevas - teologías – marxistas, basadas en las
particulares concepciones del pensamiento personal, si no de todos, si de buena
parte del pensamiento liberal de los
Padres del Concilio, que bajo el afán manipulado de contacto con el mundo
contemporáneo y cambiante, vieron no pocas oportunidades para abanderar sus
tesis de revolución y liberalismo que hasta hoy, la Iglesia misma debe lidiar y
frenar y que en otros sectores, ya bastante han carcomido como un cáncer que
lleva el riesgo de expandirse hasta la metástasis si no hay un freno que lo
contenga.
13 - En tiempos inmediatamente
posteriores al postconcilio se inició una ideología propia y verdadera del
Concilio. Dicha operación se realizó a través de distintos pasos, como son la
lectura discriminatoria de ciertos textos del Concilio. Textos de los
documentos conciliares previamente seleccionados para fundamentar las posturas
personales. Es curioso que sean conocidos sólo unos textos de los documentos y
otros permanezcan en el más completo olvido. Y es que comprendemos por ello,
que no ha sido el Concilio el que ha errado, sino por el contrario, es la
manipulación la que ha predominado, entre lo que dice y lo que interpretan en
el texto. Entre el texto mismo y la práctica Pastoral. Y esta es una guerra que
la Iglesia ha tenido que sufrir desde su mismo seno a lo largo de las últimas
cinco décadas. Y que parece que abre una brecha cada vez más difícil de cerrar.
14 - En este separatismo eclesial,
solo podemos voltear a ver al Concilio en Unidad de los Concilios que le
precedieron, interpretar las Declaraciones, Constituciones y Decretos en
consonancia a los Magisterios Dogmáticos, no podemos separar ni encasillar a
cada uno por las épocas y los acontecimientos Históricos que los impulsaron, y
a las necesidades que imperaban en espacio y tiempo. Por el contrario, cada uno
enriquece al siguiente y así en línea sucesiva, cada Concilio reitera al
anterior y lo enriquece en la limitación del tiempo que supuso, es el Espíritu
Santo quien sopla como quiere y en donde quiere para la edificación del Cuerpo
de Cristo que es la Iglesia, de la que somos Miembros por el Bautismo.
INADECUADA RECEPCION DEL CONCILIO
15 - Todo depende de la correcta
interpretación del Concilio o, como diríamos hoy, de su correcta hermenéutica,
de la correcta clave de lectura y aplicación. Los problemas de la recepción han
surgido del hecho de que se han confrontado dos hermenéuticas contrarias y se
ha entablado una lucha entre ellas. Una ha causado confusión; la otra, de forma
silenciosa pero cada vez más visible, ha dado y da frutos - (19). El gran
problema en ello radica en la concepción y la interpretación de - rehacer - a
la Iglesia, y es la idea que han vendido aquellos que se escudan en el
“espíritu del concilio” como un medio de cambiar a la Iglesia, que, en términos
simples e interpretables, es una iglesia cada vez más mundana que atraiga a las
masas, al hombre contemporáneo que se ha alejado por medio del materialismo y
del crecimiento científico e interpersonal. Pero que parece que se vacía a sí
misma de todo contenido divino que la llena, la sostiene y al mismo tiempo la
enriquece y la adorna.
16 – Es, pareciera, una ruptura
practica entre buscar el Reino de Dios y su Justicia y seguir subsistiendo en
un ambiente cada vez más hostil, donde parece prevalecer el principio de
supervivencia del más fuerte, y es donde vemos en el transcurso de la Historia
humana y eclesial, que aquellas ideologías, y aquellos enemigos que se
levantaron contra la Fe, han desaparecido, es la Iglesia de Cristo, inamovible,
quien ha visto caer a los enemigos, la que ha sepultado las ideologías, y Ella,
permanece de pie ante el mundo, como Testimonio perenne, que su Fundamento no
existe en las corrientes ni en las modas del mundo, sino que esta cimentada
sobre la Roca Firme que es Cristo, la misma roca que despreciaron los
arquitectos y que es piedra angular (20). Y es lo mismo para el momento actual
para las ideologías que - tienen el tiempo contado, porque pese a parecer
fuertes e irresistibles, después de un cierto periodo se consumen por una falta
intrínseca de verdad profunda.
NOCIONES FINALES
17 - No podemos acusar al Concilio en
sí mismo de ser la causa y el sustento de los males imperantes, sino de las
mentalidades relativistas y liberales que lo han manipulado hasta el punto de
contraponerlo. El Auténtico Espíritu del Concilio radica en su unidad
consecuente con el Magisterio Precedente, no aislado en sí mismo como una
novedad y una nueva interpretación teológica, sino como lo definió el propio
Juan XXIII: con un carácter Pastoral. La búsqueda activa para hacer partícipe
al hombre contemporáneo del Mensaje perenne del Evangelio. - La Iglesia no
ofrece riquezas caducas a los hombres de hoy, ni les promete una felicidad solo
terrenal; los hace partícipes de la Gracia divina que, elevando a los hombres a
la dignidad de Hijos de Dios, se convierte en poderosísima tutela y ayuda para
una vida más humana; abre la fuente de su Doctrina vivificadora que permite a
los hombres, iluminados por la Luz de Cristo, comprender bien lo que son
realmente, su excelsa dignidad, su fin - (21).
18 - La Iglesia, ha de reanimar su
Misión desde las propias palabras de Su Señor - Buscad primero el Reino de Dios
y su justicia divina - (22). Por esta palabra “primero”, se expresa en qué
dirección han de moverse los pensamientos del hombre y sus fuerzas, más, sin
embargo, no podemos olvidar las otras palabras del precepto - y todo lo demás
se os dará por añadidura - (23).
19 - Esta Administración, consciente
del Mandato de Su Señor de iluminar a los Hombres con la luz de la Verdad, y a
su vez, inmersa en esa búsqueda de la Unidad con todo el Cuerpo de la Iglesia,
no puede desdeñar el Magisterio en su Totalidad de los Venerables Concilios
Ecuménicos, por el contrario, los abraza, y de manera especial, el Pastoral
Concilio Ecuménico Vaticano II, siempre en consonancia con el Magisterio
Bimilenario, Dios nos libre de secundar en su estudio como en su práctica de
cometer los mismos abusos y ambigüedades que hoy han sumergido a la Iglesia en
la crisis de fe, de moral y de pastoral que atraviesa. Reconocemos que la Tradición
Apostólica es el Pilar de la Fe Divina y Sagrada Católica y renovamos con
verdadero ánimo de Hijos nuestra Profesión de Fe y el Juramento Antimodernista
que hemos Declarado libremente y por convicción como medio de santificación y
de edificación para bien de toda la Iglesia Universal. Ofreciéndolo al Señor
Jesucristo, Buen Pastor, para que todos seamos uno, como él y el Padre son uno,
para que el mundo crea (24).
EXHORTACION Y BENDICION FINAL
20 - Exhorto a los Fieles de Buena
Voluntad en el Señor, a profundizar de una manera correcta en la Riqueza del
Magisterio de la Iglesia, del cual no deben separar su mente y su corazón para
ser realmente fieles a Cristo y a esta misma Iglesia a la cual pertenecemos por
el Don del Bautismo. Es este mismo Magisterio en Unidad con la Sagrada
Escritura, la que nos mostrará el camino de santificación como Un Solo Cuerpo
que peregrina al encuentro de Su Señor por encima de las opiniones, sean de los
Pastores, incluido el Papa, los Obispos y Sacerdotes, todos hemos recibido esta
Revelación, no por méritos propios. Nadie puede recibir el Evangelio por sí
mismo, ha sido necesario que fuere predicado primero para que todos nosotros
creyéramos en él.
21 - De manera tajante, he de
censurar por la Autoridad de los Bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo, a
quienes, sin conocimiento pleno de causa, pensaren que nos contraponemos a la
Autoridad del Pastoral Concilio Vaticano II, a las Reformas que han emanado de
él, por el contrario, las aceptamos en espera paciente de volver a la Plenitud
de la Unidad con el Sucesor del Bienaventurado Apóstol Pedro, y sin embargo,
rechazamos el espíritu modernista que se manifestó después del Concilio en las
ambiguas interpretaciones y practicas que han venido secundando y cuyo fruto es
una creciente división en la Iglesia. Así lo asentimos, así lo manifestamos, en
tanto alguien, cualquiera que sea su autoridad, a sabiendas o sin darse cuenta
manipulara lo aquí contenido, sea considerado nulo y sin ningún valor.
Extiendo de manera especial mi
Bendición Episcopal a los Sacerdotes y Seminaristas de esta Administración
Apostólica, a los Fieles Laicos Incardinados a ella y a los Fieles de Buena
Voluntad que se han tomado el tiempo para escudriñar este texto.
Dado en Mexicali, Baja California,
México. a los VIII días del mes de agosto del Año del Señor MMXXII. Memoria
Litúrgica de Santo Domingo de Guzmán. Primero de Nuestro Episcopado.
1 ) Discurso de Inauguración del Concilio Vaticano II, 2 - Juan XXIII: 11 de octubre de 1962
2 ) Const. Ap. Humanae Salutis, de Apertura del Concilio Vaticano II. 11 - Juan XXIII: 25 de diciembre de 1961
3 ) Const. Ap. Humanae Salutis, de Apertura del Concilio Vaticano II. 3 - Juan XXIII: 25 de diciembre de 1961
4 ) Mt. 28, 20 - Const. Ap. Humanae Salutis, de Apertura del Concilio Vaticano II. 1 - Juan XXIII: 25 de diciembre de 1961
5 ) Const. Ap. Humanae Salutis, de Apertura del Concilio Vaticano II. 2 - Juan XXIII: 25 de diciembre de 1961
6 ) Const. Ap. Humanae Salutis, de Apertura del Concilio Vaticano II. 7 - Juan XXIII: 25 de diciembre de 1961
7 ) Discurso de Inauguración del Concilio Vaticano II, 2 - Juan XXIII: 11 de octubre de 1962
8 ) Discurso de Inauguración del Concilio Vaticano II, 5 - Juan XXIII: 11 de octubre de 1962
9 ) Mensaje de los Padres del Concilio, 5 - 20 de octubre de 1962
10 ) Discurso de Inauguración del Concilio Vaticano II, 5 - Juan XXIII: 11 de octubre de 1962
11 ) Discurso de Inauguración del Concilio Vaticano II, 6 - Juan XXIII: 11 de octubre de 1962
12 ) Mt. 12, 25
13 ) Discurso de Inauguración del Concilio Vaticano II, 6 - Juan XXIII: 11 de octubre de 1962
14 ) Benedicto XVI: Catequesis “Sobre la Tradición, Comunión en el Tiempo” - Abril de 2006
15 ) Benedicto XVI - Misa 11 de octubre de 2012
16 ) Audiencia General, Benedicto XVI - 10 de octubre de 2012
17 ) Audiencia General, Benedicto XVI - 10 de octubre de 2012
18 ) S. Basilio, De Spiritu Sancto XXX, 77: PG 32, 213 A; Sch 17 bis, p. 524
19 ) Ibidem
20 ) Hch. 4, 11
21 ) Discurso de Inauguración del Concilio Vaticano II, 6 - Juan XXIII: 11 de octubre de 1962
23 ) Discurso de Inauguración del Concilio Vaticano II, 5 - Juan XXIII: 11 de octubre de 1962
24 ) Jn. 17, 21 - 23

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