Carta Episcopal - Divina Sapientia - Presentación del Ordinario de la Misa Para Uso en la Administración Apostólica de Corpus Christi
Carta Episcopal
- Divina Sapientia -
Presentación del Ordinario de la Misa
Para Uso en la Administración Apostólica de Corpus Christi
A los Reverendísimos
Padres, Seminaristas y Fieles Laicos Incardinados: 1 - La
Divina Sabiduría ha hallado un modo admirable para hacer manifiesto el
Sacrificio de nuestro Redentor con señales exteriores, que son símbolos de
muerte, ya que, gracias a la transubstanciación del pan en el Cuerpo y el vino
en la Sangre de Cristo, así como esta realmente presente su Cuerpo, también lo
esta su Sangre; y de esa manera las especies eucarísticas, bajo las cuales se
halla presente, simbolizan la cruenta separación del Cuerpo y de la Sangre. De
este modo, la conmemoración de su muerte, que realmente sucedió en el Calvario,
se repite en cada uno de los sacrificios del altar, ya que, por medio de
señales diversas, se significa y se muestra Jesucristo en estado de Víctima
(1). La Iglesia, pues,
fiel al mandato recibido de su Fundador, continúa el oficio sacerdotal de
Jesucristo, sobre todo mediante la sagrada liturgia. Esto lo hace, en primer
lugar, en el altar, donde se representa perpetuamente el sacrificio de la cruz
(2). 2 - Por medio de este Sacrificio, recibe perfecto
culto de Adoración la Santísima Trinidad, se ofrecen continuas y perfectas
acciones de gracias, la propiciación de las culpas personales y las del género
humano, de los vivos y los difuntos y se impetran de Dios las gracias y las
bendiciones necesarias. Por medio de la Oblación del Altar, se nos aplica la
virtud salvadora de la cruz, para remisión de nuestros pecados cotidianos (3). Los méritos infinitos e inmensos de este
sacrificio no tienen límites, y se extienden a todos los hombres en cualquier
lugar y tiempo, porque en él el sacerdote y la víctima es el Dios Hombre;
porque su inmolación, igual que su obediencia a la voluntad del Padre Eterno,
fue perfectísima, y porque quiso morir como cabeza del género humano (4). 3 - Por eso, - la Iglesia, al desempeñar la
función de sacerdote y víctima, ofrece toda entera el Sacrificio de la Misa, y toda
entera se ofrece en él. […] Porque toda Misa, aunque sea celebrada privadamente
por un Sacerdote, no es acción privada, sino acción de Cristo y de la Iglesia,
la cual, en el Sacrificio que ofrece, aprende a ofrecerse a sí misma como
sacrificio universal, y aplica a la Salvación del mundo entero la única e
infinita virtud Redentora del Sacrificio de la Cruz. Pues en cada Misa que se
celebra se ofrece no solo por la Salvación de algunos, sino también por la
Salvación de todo el mundo - (5). 4 -
Así, pues, queridos Hijos en Cristo Señor, como corresponde a Nos, reafirmar la
Sagrada Doctrina que hemos recibido en el Magisterio inalterable de Nuestra
Santa Madre Iglesia Católica y Apostólica, quiero hacer llegar a ustedes,
Miembros del Clero Secular y Seminaristas de esta Administración Apostólica,
después de un pesado trabajo de redacción y revisión, conforme a Nuestra
Constitución sobre la Reforma de la Sagrada Liturgia - Redemptoris Sacramenctum
-, publicada en la Solemnidad de los Bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo de
este año del Señor MMXXII, por medio de estas letras episcopales hago la
Presentación Formal del que será Nuestra Lex Orandi (Ley de Oración), con la
cual hemos de Celebrar el Santísimo Sacrificio de la Eucaristía. Rescatando el
Ordo Missae Ad Experimentum de 1965, la primera Reforma emanada del Pastoral
Concilio Vaticano II, y que vemos y creemos, representa de manera fiel, la
mente de los Padres del Concilio, plasmada en la Constitución Apostólica
Sacrosanctum Concilium. 5 -
Presentamos, pues, la Constitución Apostólica Victimae Purae, por la cual
promulgamos este Ordo Missae Latinum de la Administración Apostólica de Corpus
Christi, como instrumento de estudio y
de preparación, para que, Dios mediante nos conceda llegar a la Solemnidad de
Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, podamos ofrecer el Santo Sacrificio
con la “Nueva” Forma del Rito Eucarístico. 6 - Ciertamente
será un signo de escándalo a quienes nos persiguen, pero creemos, que podremos
en ello, brindar un Servicio a la Santa Iglesia y a las almas, para que, en un
futuro, cuando la Divina Providencia nos alcance un Pastor Fiel y decididamente
Católico, poder ofrecerlo para bien de muchos. Este será nuestro sello distintivo,
que humildemente queremos ofrecer y suplicamos al Señor, por intercesión de la
Bienaventurada Madre de Dios, Nuestra Señora Inmaculada, Siempre Virgen y
Asunta a los cielos, por intercesión del Castísimo Patriarca San José y del
Gloriosísimo Príncipe San Miguel Arcángel que pueda rendir auténticos frutos de
Adoración y Reverencia. 7 -
Extiendo mi Bendición Episcopal sobre quienes de buena voluntad sabrán acogerlo
y estudiarlo, así como también a quienes pretendan impugnarlo, los exhortamos a
darse la medida para leerlo y no hablar de lo que no conocen, inmersos en el
fanatismo y en la necedad y al menos ofrecer opiniones constructivas o guardar
silencio si no han de encontrar palabras edificantes. Mandamos
que la presente Carta Episcopal, sea publicada el día XV del mes de agosto del
Año del Señor MMXXII, Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Siempre
Virgen Maía en cuerpo y alma a los cielos. Non Nobis Domine, Non Nobis, sed
Nomini tuo da Gloriam. Sin que
Obste nada en contrario. Dado en la Ciudad de Mexicali, B.C., a los XII días
del mes de agosto, del Año del Señor MMXXII. Memoria Litúrgica de San Aniceto
de Nicomedia, Mártir. Primero de Nuestro Episcopado.
2 - Por medio de este Sacrificio, recibe perfecto
culto de Adoración la Santísima Trinidad, se ofrecen continuas y perfectas
acciones de gracias, la propiciación de las culpas personales y las del género
humano, de los vivos y los difuntos y se impetran de Dios las gracias y las
bendiciones necesarias. Por medio de la Oblación del Altar, se nos aplica la
virtud salvadora de la cruz, para remisión de nuestros pecados cotidianos (3). Los méritos infinitos e inmensos de este
sacrificio no tienen límites, y se extienden a todos los hombres en cualquier
lugar y tiempo, porque en él el sacerdote y la víctima es el Dios Hombre;
porque su inmolación, igual que su obediencia a la voluntad del Padre Eterno,
fue perfectísima, y porque quiso morir como cabeza del género humano (4).
3 - Por eso, - la Iglesia, al desempeñar la
función de sacerdote y víctima, ofrece toda entera el Sacrificio de la Misa, y toda
entera se ofrece en él. […] Porque toda Misa, aunque sea celebrada privadamente
por un Sacerdote, no es acción privada, sino acción de Cristo y de la Iglesia,
la cual, en el Sacrificio que ofrece, aprende a ofrecerse a sí misma como
sacrificio universal, y aplica a la Salvación del mundo entero la única e
infinita virtud Redentora del Sacrificio de la Cruz. Pues en cada Misa que se
celebra se ofrece no solo por la Salvación de algunos, sino también por la
Salvación de todo el mundo - (5).
4 -
Así, pues, queridos Hijos en Cristo Señor, como corresponde a Nos, reafirmar la
Sagrada Doctrina que hemos recibido en el Magisterio inalterable de Nuestra
Santa Madre Iglesia Católica y Apostólica, quiero hacer llegar a ustedes,
Miembros del Clero Secular y Seminaristas de esta Administración Apostólica,
después de un pesado trabajo de redacción y revisión, conforme a Nuestra
Constitución sobre la Reforma de la Sagrada Liturgia - Redemptoris Sacramenctum
-, publicada en la Solemnidad de los Bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo de
este año del Señor MMXXII, por medio de estas letras episcopales hago la
Presentación Formal del que será Nuestra Lex Orandi (Ley de Oración), con la
cual hemos de Celebrar el Santísimo Sacrificio de la Eucaristía. Rescatando el
Ordo Missae Ad Experimentum de 1965, la primera Reforma emanada del Pastoral
Concilio Vaticano II, y que vemos y creemos, representa de manera fiel, la
mente de los Padres del Concilio, plasmada en la Constitución Apostólica
Sacrosanctum Concilium.
Yo, Mauricio, por la Gracia
de Dios
Obispo de la Iglesia Católica
Administrador Apostólico de la
Administración Apostólica Personal +
Corpus Chisti +

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