Declaración - Verumtamen Filius - Sobre la Situación Actual de la Fe en la Iglesia
Declaratio
- Verumtamen Filius -
Sobre la Situación Actual de la Fe en la Iglesia
PREAMBULO
Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra? (1), la parábola sobre la justicia de la viuda nos invita a la reflexión de una manera profundísima sobre el estado de la actual de la Iglesia y sobre la decadencia de fe, de doctrina e incluso de moral dentro de ella. Vemos como la batalla física, lleva de sí un trasfondo que muy pocos son capaces de ver corriendo el velo que se pretende poner para mediar como si los acontecimientos marcharán bien y como si los aires primaverales que tanto presumen no fueran los vientos prepotentes que son inocultables incluso para quienes están alejados de la práctica de la fe.
¿Y faltamos a la caridad por decir estas cosas? Cuando el Señor mismo nos ha mandado en el Santo Evangelio a juzgar con juicio justo, no solo por las apariencias (2) y si bien, el Pastoral Concilio Vaticano II, no ha sido la raíz de los problemas Doctrinales y Pastorales de la Iglesia las últimas seis décadas, si lo ha sido la mentalidad modernista y herética de no pocos Padres Conciliares que, a base de un falso concepto de obediencia contraria a la norma del Evangelio han pretendido introducir no solo una dictadura relativista, ya condenada en estos últimos años por el Santo Padre Benedicto XVI (De Sacra Memoria), sino una dictadura de poder y de autoritarismo hacia el Clero y hacia los fieles, como si fuera monarcas absolutistas y no servidores cuya obligación es guardar la integridad de la fe que se ha recibido por más de dos mil años de manos de Nuestro Divino Redentor y de los Santos Apóstoles de quienes somos indignos Sucesores.
DICTADURA Y TIRANIA ECLESIAL
Y esta dictadura, pretende hacer pasar a los tiranos por los buenos y a quienes se atreven a levantar a voz como los rebeldes, los inmisericordes, los que buscan dividir y sembrar cizaña, cuando son, terriblemente, Nuestros Hermanos en el Episcopado y en el Presbiterado, quienes viven sembrando división y cizaña en el Pueblo Santo de Dios con toda clase de degeneres y escándalos impropios de la investidura que guardamos, reduciendo a los fieles o incluso a los mismos hermanos de Ministerio a lo más olvidado y marginado de la Iglesia. ¿Dónde queda pues, la caridad y la misericordia de la que tanto hacen alarde y de la que tanto se esmeran en pregonar en las azoteas de los templos y en los púlpitos? Mero protocolo bello de documentos y de homilías incendiarias que mueven el sentimiento y no la convicción, pero que, en la práctica, son tan misericordiosos como el rico Epulón con el pobre desgraciado de Lázaro (3).
ADVERTENCIAS DE APOSTOLICAS
Y es que vemos palpables las consecuencias no solo a vista inmediata, sino a mediano y a largo plazo del futuro de la Iglesia, mientras la crisis de vocaciones Sacerdotales crece, los Fieles Cristianos se apartan de la práctica de la fe, se alejan de la práctica de los Sacramentos y en el peor de los casos y el más patente, se separan de la Iglesia para marchar en pos de las sectas y de los movimientos anticatólicos. Mientras otros más, son perseguidos por su abrazo a la Sagrada Tradición de la Iglesia en su Sagrada Liturgia y donde han dejado de escuchar a los Obispos y Sacerdotes de la nueva misericordia y de la nueva doctrina que abraza al mundo, pero desprecia a Cristo y a la Tradición Apostólica. Se han convertido a sí mismos en Pastores ciegos que guían a más ciegos y necios enseñando y vociferando lo que la muchedumbre desea escuchar, pero no lo que necesitan, como el mismo Apóstol de los Gentiles, anuncio que sucedería previo a la manifestación del hijo de la perdición: porque en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque vendrán hombres amantes de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, blasfemos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita […] Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés. Así también estos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe (4).
Y así también el Apóstol San Pedro advertía: Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con las concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven el error. Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de la corrupción (5). Estos tales, con tristeza, porque no han sido llamados para ello, sin embargo, demuestran que han dejado de servir a Cristo y a la Santa Iglesia, sino a satanás, príncipe de este mundo, y como Judas, el traidor, venden a su Señor y a las almas por unas sobras de popularidad de barata, se muestran humildes con una falsa humildad que les aplauden, pero en el fondo guardan la misma soberbia de los ángeles apostatas, y su destino, de no convertirse, es irremediablemente la misma caída de aquellos a quienes sirven: el mundo, el demonio y la carne.
Esto sin duda, ofenderá a más de uno de aquellos que han preferido abrazar las tinieblas antes que abrazar la luz de la verdad, de la cual huyen como de leprosos, cuando son ellos quienes llevan esparciendo la lepra de su impiedad por donde quiera que prediquen. Y más triste aún, es contemplar en esta tesitura a la propia cabeza visible que no da mayor ejemplo de aquello que los Gloriosos Príncipes San Pedro y San Pablo advierten en sus Cartas. Y ante ellos, conviene abiertamente llevar a la practica la sentencia que Nuestro Divino Redentor ha marcado sobre los falsos maestros: no imiten su conducta, pues ellos no hacen lo que mandan y enseñan (6).
Hoy, en este momento de gravísima crisis de fe, de doctrina y de moral, es necesario hacer una capital y urgente resistencia a los malos Pastores que se han vuelto lobos rapaces y asalariados que entregan el rebaño para que sea devorado y se pierda, mientras que a los de mente depravada se les abren las puertas para que entren a placer y desmantelen el Santuario y expulsen a Dios para suplantarlo por el dios placer y deleite de sí mismos. Han adorado ídolos paganos y han despreciado abiertamente a Cristo. Se han negado a doblar la rodilla ante el Santísimo Sacramento, pero se han postrado a besar los pies de las autoridades postizas y perecederas de este mundo. Han blasfemado contra la Madre de Dios y dicho que no ha nacido santa, cuando no solo nació santa, nació Santísima por encima de toda la creación de Dios. Amigos de imponer desordenes dentro de la propia casa y de despreciar a quienes no se ciñen a sus antojos y caprichos. Con cara de humildes, pero rabiosos de soberbia en sus entrañas. Satanás puede vestir humilde, pero no obediente. Y el Papa, el Obispo y el Sacerdote, deben ser obedientes a Dios por encima de los hombres (7), no se puede servir a dos señores, porque como contemplamos en terrible espectáculo, se acaba despreciando a uno, y ellos han decidido despreciar al Señor y Esposo de la Iglesia para servirse a sí mismos.
SITUACION DEL HERETICO SINODO ALEMAN
Contemplamos el espectáculo escandaloso que se cierne sobre la iglesia Cismática y Herética de Alemania sin que se vea una mano firme que la detenga y ponga límites a tanto frenesí abiertamente demoniaco, porque ahí no está la luz del Espíritu Santo, sino que han sido rodeados de las llamas mismas que el infierno emana. Cada día los Obispos Alemanes pecan pertinazmente contra el Espíritu Santo y otros tantos pecan de omisión al solo ver y callar, comenzando por quien es Pastor Universal, cuando el que calla permite y hemos visto las consecuencias cada vez más desastrosas del silencio y la pertinaz permisión y mano blandengue del propio Obispo de Roma.
La Sagrada Doctrina no se ha establecido a lo largo de 2000 años no ha sido producto de pedidos a la carta ni a los antojos de las gentes, ha sido recibida de su Divino Fundador, Jesucristo el Hijo de Dios que prometió la asistencia del Espíritu Santo Paráclito, el Espíritu de la Verdad, que proviene del Padre (8).
Ahora se pretende cambiar la Doctrina Católica sobre el Ministerio Sacerdotal en relación al Celibato y a que ahora se abran las puertas a la mujer para el Ministerio Ordenado como gran PRETEXTO contra la incapacidad de dar frente a los abusos del clero. La manipulación del Catecismo de la Iglesia Católica respecto a la homosexualidad, para solapar al clero libertino y por este medio elevar mal llamadas bendiciones como han desafiado en 2021 y 2022 equiparando al Matrimonio Sacramental. Pero ello sí, sin llevar todos estos actos demoniacos una natural y justa reprimenda, ni suspensión ni excomunión, simplemente el silencio vergonzoso del Obispo de Roma, donde vemos al final que el silencio es el gran gesto de permiso y una manera de decir: ¡sigan adelante!
Ya la Santa Iglesia, de manos del Pontífice Juan Pablo II ha declarado sobre el Ministerio Ordenado que con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (9), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia (10).
Son ellos quienes abiertamente han abandonado la Iglesia de Cristo para hacer un circo a manera y antojo. No podemos ya callar esta impostura doctrinal de estos Hermanos en el Episcopado que han abandonado sus promesas y se han convertido en indignos de ser llamados Sucesores de los Apóstoles y más parecen servidores del Anticristo, cimentando una iglesia prostituta que pretende ser paralela a la Verdadera y Única Iglesia de Cristo.
CAOS LITURGICO
La Sagrada Liturgia, es la expresión inalterable de la fe celebrativa que debe ser una con la fe profesada: lex orandi – lex credendi (Ley de Oración – Ley de Creencia) inseparables e insustituibles la una de la otra. La Iglesia Celebra lo que cree y cree con profundidad lo que celebra. Una celebración mediocre llevara a una fe sin sustento que acabara por perderse. Y del curso de la Sagrada Liturgia, de la Celebración de los Sacramentos, esencialmente del Santo Sacrificio de la Misa depende el sostenimiento de toda la Iglesia, de la fe divina y católica que cumple fielmente el mandato de su Divino Redentor que fue confiado a los Apóstoles y a sus Sucesores.
Tanto más, contemplando la amplia y descarada desobediencia al Concilio Pastoral Vaticano II que textualmente cita en esta materia la Constitución Litúrgica Sacrosanctum Concilium al decir: el sacrosanto Concilio, ateniéndose fielmente a la tradición, declara que la Santa Madre Iglesia atribuye igual derecho y honor a todos los ritos legítimamente reconocidos y quiere que en el futuro se conserven y fomenten por todos los medios. Desea, además, que, si fuere necesario, sean íntegramente revisados con prudencia, de acuerdo con la sana tradición, y reciban nuevo vigor, teniendo en cuenta las circunstancias y necesidades de hoy. (11). Mientras se empecinan en acabar con la Tradición Litúrgica del Rito Latino y manipulando en este respecto pretendiendo imponer un Misal que si bien es plenamente válido, no es la exigencia hecha por el Pastoral Concilio de únicamente revisar, nunca en la letra de quienes leen el Documento se han encontrado con la frase: “Hagan un Nuevo Misal”, sino exclusivamente “Revisen” como se lee textualmente: Téngase en cuenta, además, no sólo las leyes generales de la estructura y mentalidad litúrgicas, sino también la experiencia adquirida con la reforma litúrgica y con los indultos concedidos en diversos lugares Y continúa citando al respecto el Documento: no se introduzcan innovaciones si no lo exige una utilidad verdadera y cierta de la Iglesia, y sólo después de haber tenido la precaución de que las nuevas formas se desarrollen, por decirlo así, orgánicamente a partir de las ya existentes. En cuanto sea posible evítense las diferencias notables de ritos (12).
PUERTAS ABIERTAS AL ERROR; CERRADAS A LA VERDAD
Y parece que se ha ido avanzando tales cuestiones con naturalidad y peor aún, Obispos y Sacerdotes que lo minimizan y peor aún que secundan estas ideas con las cuales envenenan a los fieles. Y si se habla de todo esto no dura mucho sin ver la habitual misericordia de una latente dictadura: el rechazo y la marginación. Mientras se alardea de una “Iglesia de Puertas Abiertas”. ¿Abiertas para quienes? Para todos, excepto para los Católicos a quienes se les desprecia como apestados. Abiertas a quienes buscan imponer doctrinas fantasiosas e ideológicas que nada tienen que ver con el Evangelio ni con el Magisterio que la Iglesia a vigilado celosamente por mas de dos mil años.
Parece que el redil n tuviera Pastores que lo vigilarán y mucho menos que lo apacentarán, sino lobos rapaces y asalariados que les devoran y las trasquilan.
DECLARATIO
Es en esta tesitura que hemos decidido salir al paso, después de un detenido y constante esfuerzo en la Oración y en el Discernimiento por el bien de las almas y para salvaguardar la Fe Divina y Católica que hemos recibido. Y declaramos cuanto sigue:
1) Al ser una Administración Apostólica en las limitaciones que ello implica el Estado Objetivo de Necesidad en la Iglesia, teniendo como cabeza un Obispo Válidamente Consagrado, conforme a los Libros Litúrgicos y Reformas del Venerable Pontífice Pio XII. Reconocemos la Obligación como Sucesor de los Apóstoles, de proveer a los Fieles el Orden Sagrado, donde encuentren Válidamente los Santos Sacramentos, especialmente el Augusto Sacrificio de la Misa.
Comprendemos que en los fieles como en el Clero, del que ya es costumbre recibir vituperios, lo que aquí hemos expuesto sorprenderá y escandalizará, sin embargo, como Obispo, es lo que a Nos, nos compete hacer y dictar, conscientes, de que rendiremos cuentas apretadas, no ante los Hombres, sino al Cristo, Señor, Redentor y Mesías que nos ha llamado y ha confiado en nosotros, no por méritos propios, sino por los infinitos de su Misericordia, conscientes de que, por nuestras solas fuerzas poco podemos hacer.
Firmamos la presente Declaratio en la Sede de la Administración Apostólica Personal de Corpus Christi, en Mejicali, B. C. a los IX días del mes de enero del Año del Señor MMXXIII, Memoria de San Marcelino de Ancona, Obispo. Segundo de Nuestro Episcopado.
Yo, Mauricio.
Por la
Divina Misericordia
Obispo de
la Iglesia Católica
_____________________
1 ) Lc. 18, 8
2 ) Jn. 7, 24
3 ) Lc. 16, 19 - 31
4 ) 2 Tim. 3, 1 - 5; 8
5 ) 2 Pe. 2, 18 - 19
6 ) Mt. 23, 3
7 ) Hch. 5, 29 – 31
8) Jn. 15, 26
9 ) Lc 22,32
11 ) S.C., 4
12 ) S.C., 23

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