Mensaje Episcopal por Motivo del Inicio de los Trabajos del Plan Pastoral 2025 - 2030
MENSAJE EPISCOPAL POR MOTIVO DEL INICIO
DE LOS TRABAJOS DEL PLAN PASTORAL 2025 - 2030
ME-686-04/2024
Queridos Hijos y Hermanos
Gracia y Paz en Cristo Señor:
Es nuestro deseo más profundo, servir a Cristo nuestro Divino Redentor desde el sentirnos verdaderamente miembros de la Santa Iglesia, su Cuerpo Místico, llevando a cuestas la pesada Cruz del Episcopado que indignamente he ha puesto sobre nuestros hombros y que exige de nosotros, un testimonio perenne y eficaz de la caridad con la que Dios nos ha amado hasta el extremo de llamarnos a vivir la transubstanciación sacramental en la Persona de su Divino Hijo. ¡Sí!, el Sacerdote no es solamente Alter Christus (Otro Cristo), sino más bien Ipse Christus (el mismo Cristo), que se recibe silenciosamente por la Imposición de las manos y la oración Consecratoria, donde el Espíritu Santo viene a invadir nuestro ser entero y a transfigurarnos, como hiciera en el Seno Purísimo de la Santísima Virgen, para encarnar al Verbo de Dios. La carga que llevamos no es poca cosa, a pesar de que, como dice el Apóstol, lo llevamos en vasijas de barro quebradizo, para que se vea que tan sublime poder, viene de Dios y no de nosotros mismos (II Co. 4, 13).
Hemos decidido emprender un nuevo camino que nos ayude a consolidarnos con la Gracia de Dios, como la Iglesia Peregrina que deseamos ser, para dar verdadero testimonio de la acción y de la gracia santificante que hemos recibido en medio de la tribulación y la confusión imperante que parece ser más pesada y descarada conforme avanza el tiempo y donde Dios mismo ha tenido a bien permitirlo para que demuestre por las Obras, quien es de Cristo y quien está contra contra Cristo. Esa es la esencia de la batalla espiritual a la que nos enfrentamos día con día desde nosotros mismos contra nuestras tentaciones personales, pero que también lo vemos en las tentaciones que abaten a la Iglesia misma, Esposa Inmaculada del Señor. Y donde vemos la urgencia de dar una respuesta decidida y generosa, aportar lo que este en nuestras limitadas fuerzas para bien del rebaño que Dios nos ha encomendado pastorear, pero también como servicio generoso a la Santa Madre Iglesia en su futuro.
Nuestra divisa Episcopal, es el deseo que tenemos de no ser nosotros quienes recibamos la alabanza de ningún mérito, somos siervos que deseamos hacer lo que nos corresponde, lo que es la Obligación de nuestras promesas de velar por la Fe, la Sana Doctrina y la Salvación de las Almas, desde nuestra propia realidad específica en la cual Dios mismo nos ha llamado. Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomini Tuo Da Gloriam (No a nosotros, Señor, No a Nosotros, sino a Tú Nombre da la Gloria).
El pasado 28 de enero, Fiesta de Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia y Protector de Nuestra Administración hemos dado formal comienzo a los Trabajos del Plan de Pastoral para el Quinquenio 2025 - 2030, como preparativo para el Año Santo de la Redención, en el que deseamos Ofrecer a Cristo Rey y Salvador un homenaje de amor, reparación y gratitud por el Don recibido.
Deseamos emprender los Trabajos de Revisión de Nuestro Código de Derecho Particular, Consolidar el Proyecto de Nuestro Seminario Eclesiástico para la Formación de los Futuros Sacerdotes que servirán al Pueblo de Dios, impulsar las áreas de Pastoral, esencialmente Familiar, de Evangelización y Consolación tan necesarias entre los fieles.
No es nuestro deseo, ser una iglesia paralela, sino verdaderamente sarmiento de la Vid de Cristo, estrechar el brazo con Nuestros Hermanos en el Episcopado Válidamente recibido, que por la Sucesión Apostólica nos hacen miembros de un Único y Definitivo Cuerpo en la diversidad de Carismas, especialmente con los Hermanos en el Episcopado de Roma de quienes no somos enemigos sino Hermanos, ya el Espíritu Santo se encargará de abrir sus ojos y mostrarles la verdad a la que tanto reniegan, muchas veces sin mayor culpa que la ignorancia. Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía para agachar la cabeza, puesto que nada de malo hacemos, sino aquello que el Señor como dueño y soberano nos ha mandado
No somos nosotros quienes poseemos la Verdad, a Cristo, a la Iglesia, es él: Cristo Camino, Verdad y Vida quien nos posee a nosotros que nos ha llamado en su Iglesia, es la Iglesia quien nos ha engendrado como hijos para Cristo por medio del Santo Bautismo y que nos ha confirmado por medio de la Imposición de las Manos.
Exhortamos a los miembros hijos del Clero y a los Fieles en Cristo que
conocen nuestras circunstancias, a unirse a Nos en espíritu de oración por
estas intenciones, para que el Señor que es bueno y rico en misericordia, sea
él quien lleve a buen término, esta Obra que ha puesto en nuestras débiles
manos.
Dado en la Sede de la Administración a los 06 días del mes de febrero de
2024.
✠ Mauricio
Obispo Auxiliar de la Iglesia Católica

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