Carta Episcopal - Mater Misericordiae - Sobre el Papel de la Iglesia como Mediadora de Misericordia y de Justicia.
Carta Episcopal
MATER MISERICORDIE
Sobre el Papel de la Iglesia como Mediadora de Misericordia y de
Justicia.
Al Pueblo de Dios y a los Hombres de Buena Voluntad
1 - Madre de misericordia, pero también de justicia es la Iglesia, Santa, no por la santidad y la pureza de sus miembros que son pecadores, sino por la Santidad de su Cabeza, Jesucristo Salvador, Dios y Hombre Verdadero. Las notas que definen a esta Esposa Inmaculada, fruto de la meditación del Sacro y Dogmático Concilio de Nicea (1), expresan lo que el mismo Señor obra en ella por la fuerza siempre renovadora y confortadora del Espíritu Santo: que es Una, que es Santa, que es Católica, es decir, se extiende por todo el orbe de la tierra, que es Apostólica, es decir, que Cristo la cimento sobre los Apóstoles y por ellos a sus sucesores los Obispos. Y a lo largo de la historia, podemos decir, junto al Papa León XIII, que un atributo más sobre ella es Perseguida, pues, si al Maestro lo han perseguido para darle muerte, la Iglesia, nacida de su Costado Herido, no puede menos que hacerse semejante a Su Señor perseguido. No puede vivir la Iglesia que cumple con su deber sin ser perseguida.
2 - La Iglesia ésta llamada a amar como Madre que es, pero también a ejercer la voz profética de la justicia, a semejanza de Su Señor, que perdonando incluso los pecados al ser misericordioso, fue completamente justo y remunerador dando a cada uno lo que era merecido y exhortando a la conversión: “vete y no peques más” (2); pretender enaltecer a Dios como solo misericordia, que lo es, pero alejado de su Divina Justicia es crear un dios falso, y hablo de Justicia, no de venganza, que si bien, Dios mismo es un Dios vengador del mal, no lo es como la mentalidad humana que es injusta, déspota y sin caridad.
3 - La Iglesia, como Esposa Inmaculada de Cristo, Salvador y Señor, ha recibido de él, la Potestad de perdonar los pecados en su Nombre por obra y gracia del Espíritu Santo: “y soplando sobre ellos les dijo: -Reciban al Espíritu Santo: a quienes les perdonen los pecados, les quedarán perdonados” (3), esta es la gracia de Cristo que actúa en la Iglesia porque su Divino Fundador así ha deseado con toda su Voluntad Omnipotente, pero también agregó: “a quienes les retengan los pecados les quedarán sin perdonar” (3), ello no implica falta de comprensión, sino de una actitud de amor, de compasión y de preocupación, pues no se puede arrojar a los cerdos las perlas de mucho valor (4), y a esto se refiere, no en la ofensa de la persona, sino por el contrario, no se puede desperdiciar ni profanar la gracia de Cristo en aquellas almas que no están conscientes en su inteligencia y voluntad para recibirla, al contrario, peca contra la gracia y contra el Espíritu Santo mismo, no recibe la gracia como remedio saludable, como medicina que le fortalece en medio de la debilidad, sino que por el contrario, pretende el corazón impenitente hacer burla de lo que recibe. Y de ello también la Iglesia en Nombre y por la Autoridad de Cristo, ejercita el ser Juez ante el Tribunal Divino.
4 - Por más que se levanten las voces corrompidas por la acción del demonio en la inteligencia para hablar en nombre de una falsa misericordia, manipulando el Mandato de Cristo de “amarse los unos a los otros” (5), e implica un “como Yo los he amado”, y ciertamente el amor es siempre el máximo de la Presencia de Dios que es amor (6), pero también quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (7). Y podemos preguntarnos, ¿cómo nos ha amado Cristo? Nos ha mostrado la Cruz como el máximo ejemplo del amor de Dios que desea la Salvación de los hombres, sin embargo, esta manifestación del amor de Dios lleva implícita una obediencia y un desprecio de sí mismo para amar como él nos ha amado. No solamente en medio de la dulzura de los sentidos, sino en la rigidez también necesaria de la renuncia y de la mortificación de las pasiones.
5 - La auténtica reforma de la Iglesia, no consiste en mitigar la exigencia, sino en demostrarla con caridad, y ello también exige de los Pastores hablar y decir las cosas tal y como son ante las mentiras que pretenden hacer ver en este tiempo que la “Iglesia ahora es misericordiosa”, ¡no!, la Iglesia Siempre ha sido misericordiosa, siempre ha acogido, son los hombres quienes se alejan de ella por soberbia, por capricho; niegan la renuncia de sí mismos y pretenden imponer sus pensamientos alejados de toda verdad, imponer sus acciones relativistas y el ateísmo práctico, no negando la verdad de la existencia de Dios en el pensamiento, pero si vaciando la Verdad de Dios en la práctica. Ante esto, la Iglesia no puede permitirse ceder al espíritu depravado del mundo, la inteligencia del hombre nublada por su propio pecado personal y por el pecado social, necesita recibir la luz profética de Cristo manifestada en la Iglesia no solo por las Leyes Humanas lícitas, sino también por la Ley Natural y Divina que fue entregada no solo para custodiarla, sino también para darla a los hombres de todas las lenguas y lugares.
6 - Vaciar a la Iglesia de esta Misión, es prostituirla y hacer de ella un títere del demonio, quien no se cansa de atacarla por medio de las ideologías y de los ataques de hombres depravados. Y sin embargo, la Iglesia ha sobrevivido por más de 2000 años, aún pese a sus errores que no han sido pocos, pero en donde el mismo Señor Jesucristo sigue sosteniéndola, la Iglesia es indefectible, sin mancha ni defecto porque Cristo la ha dado como signo universal de salvación para los hombres, el nuevo y definitivo Israel de Dios, sellado por la Sangre del Cordero degollado en la Cruz. Los hombres son quienes fallamos y estamos expuestos a la caída en la debilidad de la concupiscencia de nuestra carne, consecuencia del pecado de Adán, sin embargo, Cristo sigue llamando al Hombre para que esté con él. Pero es el hombre mismo quien se esconde y no quiere estar con él, quien lo rechaza, y en ello, Dios da entera libertad, pero el hombre debe afrontar las consecuencias que implica, sea para la Salvación o por la condenación en la Vida Eterna.
7 - A ello no puede ni debe renunciar la Iglesia, no puede vaciar su contenido Divino, esta es una realidad primordial. Así le cueste a la Iglesia de Cristo, a la Verdadera, persecución y calumnia por no someterse al pensamiento del mundo, del demonio y de la carne, y vemos que cuanto más avanza el tiempo, más parecen los Hombres de la Iglesia sucumbir a esta tentación. ¡Ay de los Pastores malos y de las almas que llevan junto con ellos al error! Que llagan el Corazón de Cristo y avivan los dolores del Huerto de Getsemaní, pero esto es necesario para que la Iglesia se purifique y resplandezca el testimonio de los Hijos Fieles y Verdaderos, y por ellos, que resplandezca la Luz de Cristo, Sol de Justicia que anuncia la claridad del nuevo día sin ocaso.
8 - El Misterio de la Iniquidad que parece venirse no solo sobre el mundo sino también sobre la Iglesia Santa de Dios, es parte de la Glorificación de Dios y de su Cristo, y no quedará defraudado quien se abandone con fe y confianza a la llana y verdadera fe de la Iglesia, abrazando a Cristo Crucificado, viviendo en lo secreto del sepulcro incluso, donde por él mismo será resucitada la Iglesia mientras la mentira perece delante de él.
+ Mauricio
Obispo Auxiliar de la Iglesia Católica
Administrador de Corpus Christi.
A los 23 días del mes de octubre de 2023. Segundo de Nuestro Episcopado.
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1) Concilio de Nicea, celebrado en el 325; Ampliado en el Concilio de Constantinopla en el año 381
2) Cfr. Jn. 8, 11; Jn. 5, 14.
3) Jn. 20, 22 - 23
4) Mt. 6, 7
5) Jn. 13, 34
6) I Jn. 4, 7 - 8
7) I Tim. 2, 3 - 4

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